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That Thing You Do (1996), de The Wonders: el éxito ficticio que terminó siendo un clásico muy real

Pump Up The Jam (1989), de Technotronic: Bélgica puso a bailar al planeta entero

Respect (1967), de Aretha Franklin: la canción que convirtió una simple palabra en un grito de dignidad

A Little More, Angéle: un minuto puede sonar a infinito

Dancing in the Moonlight, Toploader: en tres minutos y medio consiguen que el lunes parezca viernes

Somewhere Over the Rainbo (What a Wonderful World), Israel "IZ" Kamakawiwoʻole: Cuando un ukelele basta para detener el mundo

Relax, Take It Easy, MIKA (2006): bailar también sirve para respirar