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Carolina in My Mind (1968), de James Taylor: la nostalgia consigue sonar más bonita que las vacaciones

All I Have To Do Is Dream (1958) The Everly Brothers: soñar con la persona amada era mucho más barato que llamar por teléfono

Hoy, de Gloria Estefan (2003): un reencuentro puede sonar más emocionante que cualquier declaración de amor

Return to Sender (1962), de Elvis Presley: cuando una carta de amor tenía más kilómetros que una maleta de vacaciones

Ay mamá (2022), de Rigoberta Bandini: la canción que convirtió un pecho en un debate nacional

Together Forever (1988), de Rick Astley: la canción que demostró que un éxito podía repetirse... y seguir funcionando